Huando,

Ex-casa Hacienda

La historia de Huando se remonta al siglo XIX, con su propietario Marco Reyes. Su hija se casaría con el ciudadano español Graña, dando origen a los Graña Reyes 

La hacienda en sus buenos tiempos fue cuando  Antonio y Fernando Graña tomaron las riendas de la hacienda y para eso construyeron y vivieron en la espléndida Casa Hacienda; hasta ahora mantiene su color blanco y celeste pastel, sus escaleras y su fachada con sus cinco arcos. 
 

Junto a la ex Casa hacienda sobresale la bella Capilla de estilo colonial donde se observa dos bellos leones de mármol en la entrada. El paisaje que la rodea cuenta con árboles de gran tamaño como el asombroso Ficus de 200 años. Al observar este lugar nos damos una idea del esplendor que tuvo en sus tiempos de bonanza económica, esa nostalgia ahora le permite recibir a visitantes y turistas cada día.

La hacienda de 1.450 hectáreas se plantaron de la variedad de naranja washington navel, que no tenía pepa; sin embargo, la procedencia de su producción hizo que la población peruana olvidara su nombre formal para bautizarla como La Naranja Huando

Esta variedad fue sembrada desde aproximadamente inicios del siglo pasado e hizo que la hacienda fuera reconocida tanto localmente como en el extranjero. La producción de Huando era enviada en Estados Unidos, Canadá y a algunos países de Europa, lo que representaba un orgullo para la zona y para el país. 

La naranja Huando incluso recibió el homenaje popular al ser incluida dentro del sinnúmero de "motes" (jergas) que creaba la criollada local. Decir que alguien se parecía a una naranja Huando, era decir que “no tenía pepa”. Una crueldad que solo la entienden los peruanos. 

La producción de Huando alcanzó pleno esplendor hacia mediados del siglo pasado. Sin embargo, la reforma agraria en 1969 detuvo este crecimiento. Fue un corte directo a la yugular, las tierras de la hacienda fueron tomadas por los trabajadores a través de la Cooperativa Agraria de Producción Huando, que agrupó a cerca de 500 personas. 

La exportación continuó por algunos años más, no obstante, progresivamente los cooperativistas fueron perdiendo los mercados externos ganados con anterioridad. No se trataba de una fruta barata. Los que hayan ido al mercado de niños, podrán recordar que era una fruta premium, intensamente anaranjada y de textura única que denotaba su linaje.